jueves, octubre 20, 2005

El caso del salchichón

Una fábrica cuenta con una máquina que permite elaborar salchichones durante 320 horas al mes. La empresa produce salchichón cervecero, para cada uno de los cuales se emplea ¼ de hora de máquina. También se hace salchichón corriente, que demanda 1/6 de hora de máquina.

Se pregunta: cuál es la ecuación que relaciona la producción mensual de salchichón corriente y cervecero con el tiempo de máquina empleado. Y si se producen 480 salchichones cerveceros, ¿cuántos corrientes salen de la máquina ese mes?

Respuesta 1: la ecuación que relaciona la producción mensual de salchichón corriente y cervecero con el tiempo de máquina empleado, es:



Donde “y” es el número de salchichones corrientes producidos al mes, y “x”, el de cerveceros.

Por tanto, si se producen 480 salchichones cerveceros, la ecuación será:



Luego:





















Respuesta: Si se producen 480 salchichones cerveceros, entonces la capacidad de producción restante es de 1200 salchichones corrientes para ese mes.

El nombre de la rosa: la iglesia, la edad media, la administración

Análisis: comprensión de algo descomponiendo sus partes. Seguramente esta fue una de las técnicas detectivescas de Fray Guillermo de Baskerville y de su discípulo, el novicio Adso de Melk, para encontrar al autor de los asesinatos de varios religiosos en una abadía benedictina, allá por 1327.

Análisis: descompongamos las partes, por tanto. Está, en primer lugar, la Iglesia.

La Iglesia en el Siglo XIV

El conflicto que presentan Humberto Eco, el escritor, y Jean Jacques Annaud, el director de cine, tiene como primer protagonista a la Iglesia, a la teología, a la inquisición, a los dominicos, a los franciscanos y los benedictinos.

Para 1327 el mundo occidental ya era cristiano, católico, apostólico y romano. Es decir que el cristianismo era la religión oficial de los Estados europeos allá y acullá.

Y por tanto, ya no se trataba de la Iglesia de los primeros tiempos, de las catacumbas, sino de Roma y de un papado que había acumulado enormes riquezas, monopolizaba el saber, tenía una enorme influencia sobre el poder temporal y controlaba las mentes y las vidas de las personas, en especial de los campesinos siervos.

La herejía

Y he aquí que debe dilucidarse si la rama espiritual de los franciscanos ha caído en la herejía. El asunto lo debe aclarar una reunión de delegados del Papa bajo la presidencia de la Santa Inquisición, es decir, de los dominicos. Las dos órdenes estaban enfrentadas desde hacía tiempos. Los primeros defendían la pobreza y la vida de servicio al lado de los humildes. Los segundos dirigían la inquisición.

La herejía le costaba la vida al hereje, en medio de terribles suplicios. Pero en la película, los homicidios de frailes benedictinos distraen al inquisidor de su verdadera intención de hacer que se purgue el descarrío de los franciscanos, Y continuamente colocan a de Baskerville en el peligro de ser tratado como hereje.

Porque la persecución de herejes se ensaña contra lo que parece posesión demoníaca. No en vabo el fraile mentalmente limitado resulta en el potro del tormento.

Las órdenes religiosas y la vida monacal

El escenario escogido, una abadía benedictina, muestra las costumbres de la vida monacal de Siglo XIII. El día se dividía según el Libro de las Horas y por lo tanto, entre el Oficio, la oración y la contemplación, el trabajo material para proveer los medios de subsistencia de la comunidad, y la copia de libros de la biblioteca con destino a los letrados del mundo.

Las órdenes religiosas representaban uno de los problemas más serios de la época. Tanto, que hubo que dedicarles un concilio y reglamentar que:

Para que una excesiva diversidad de religiones (es decir, de reglas y de fundaciones religiosas) no conduzca a una seria confusión en la Iglesia de Dios, prohibimos firmemente que en el futuro se funden nuevas religiones; y quienquiera que desee convertirse a una nueva religión, tome alguna de las ya aprobadas. Igualmente, aquellos que deseen fundar una casa religiosa en el futuro, adopten la regla e institución de las religiones ya aprobadas. Prohibimos también que nadie presuma tener la condición de monje en diversos monasterios y que ningún abad presida varios monasterios.

Eso rezaba el canon 13 del Concilio Lateranense, convocado por el Papa Inocencio III.

El método científico

Ahora bien: entre tanta ideología y tanta religión, resultaba necesario averiguar quién estaba matando a los frailes. Seguramente se trataba de poseídos del demonio, o de herejes, dirían unos. O por lo menos, de libertinos. Acabar con todos ellos es la solución.

Y frente a esa respuesta tan simple pero tan costosa, se levantan de Baskerville y su método deductivo y científico: religión versus ciencia.

La vida debe ser triste y obediente

Y aparece una cierta ideología religiosa en todo su esplendor. La alegría no es seria, no debe tener lugar en la vida de un religioso, de un santo. Hay que desterrarla. Hay que impedirla. Y si de ciencia hablamos, mucho peor. No hay que entender el plan de Dios; se trata sólo de cumplirlo. Por algo el niño le dijo a San Agustín que es tan difícil poner toda el agua del mar en un hoyito hecho en la playa con un dedo, como comprender el misterio de la Santísima Trinidad.

La biblioteca

Y a pesar de todo ese oscurantismo, los benedictinos se dedican a tejer el hilo de la sabiduría. Ahí, en su biblioteca. En el eterno copiar los libros. Algunos de los cuales, claro, estaba prohibido leer. Porque podían inducir a la duda y a la negación de la doctrina.

Quién iba a pensar que el secreto estuviera allí. Y que tuviera el nombre de Aristóteles, el filósofo antiguo más caro a la edad media, el maestro de Santo Tomás de Aquino.

Un libro de páginas envenenadas, escrito con una tinta que ennegrece la lengua de los frailes muertos, que tuvieron la fea costumbre de mojarse el dedo con la lengua para pasar las páginas. Un libro así tiene que tener un contenido también terrible.

Todo se aclara cuando de Baskerville logra entrar a la biblioteca. Al laberinto del saber, ordenado según las regiones del mundo conocido. Y he aquí el libro, de Aristóteles, decíamos. ¿Tal vez nos daría el conocimiento del motor inmóvil? ¿O la fórmula de la piedra filosofal?.

Pero no, toda esa serie de asesinatos se debía nada más y nada menos que a un tratado sobre la risa: La Comedia, de Aristóteles. Que hubo que proteger con veneno para evitar que la alegría corrompiera a los frailes.

Una novela policíaca

Claro que Humberto Eco hizo una novela policíaca. Y con una fina ironía, Adso representa a Galileo Galilei y Guillermo de Baskerville, a Guillermo de Ockham. En fin, presenciamos el conflicto eterno entre la filosofía de Platón, que sólo nos deja ver las sombras en la caverna, y la de Aristóteles, con su motor inmóvil y su fundamento en la investigación de la realidad.

Troya

Esta guerra no es por amor:
es por poder.

Héctor, al disuadir a Helena
de entregarse a las tropas de su esposo Menelao
y del Rey Agamenón



Troya, la película dirigida por Wolfang Petersen, representa una buena ocasión para hacer un análisis.

La ubicación histórica de Homero y de la Ilíada

La película se basa en la obra fundadora de la literatura occidental: la Iliada, o narración de la guerra de Ilión o Troya.

Los primitivos habitantes de Grecia, los pueblos de las civilizaciones egea y micénica, poseyeron una literatura oral compuesta en su mayor parte por canciones que hablaban de las guerras, las cosechas y los ritos funerarios. Los helenos se apropiaron de estas canciones en el segundo milenio a.de C. y, aunque no se conserva ningún fragmento, los cantos de los aedos dedicados a los héroes probablemente prefiguraban la poesía homérica.

La épica griega alcanzó su máximo esplendor con la Iliada y la Odisea de Homero. Ambas obras pueden ser producto de los relatos de una sucesión de poetas que vivieron a lo largo del siglo IX a. de C. Escritos en dialecto jónico con mezclas de eólico, la perfección de sus versos indica que los poemas son la culminación, más que el principio, de una tradición literaria. Los poemas épicos homéricos se difundieron en las recitaciones de cantores profesionales que, en sucesivas generaciones, alteraron el original, actualizando el lenguaje. Esta tradición oral se mantuvo durante más de cuatro siglos.

Otros acontecimientos míticos y heroicos que no se celebran en la obra homérica o que no se narran en su totalidad, se convirtieron en el argumento de varios poemas épicos posteriores, algunos de cuyos fragmentos se conservan.

La crítica textual contemporánea ha establecido que varias de las obras atribuidas en un principio a Homero son de autoría posterior. Las más tempranas son, probablemente, los llamados 34 himnos homéricos, fechados entre el 700 y el 400 a.de C., una magnífica serie de himnos a los dioses escritos en hexámetros dactílicos. Entre otros poemas semejantes destaca la burlesca Batracomiomaquia.

Troya: una historia sobre el nacimiento del Estado

La cualidad humana predominante en la película, como en el poema homérico, es la Areté, la virtud de los griegos de la época homérica. Realmente los distintos reyes que vemos en la cinta son los jefes de sus respectivos clanes, concitados por la afrenta del rapto de Helena por Paris, pero todos dispuestos a secundar la ambición de Menelao. De allí la declaración de Héctor al persuadir a Helena: esta guerra no es por amor…

La Areté griega no es otra cosa que el deber que tienen los jefes de los clanes de abrirle paso a su gente frente a otros clanes a los que, en consecuencia, se debe someter. Menelao lo dice a Héctor para que se lo transmita a Príamo: la guerra pide la devolución de Helena, pero sobre todo, el vasallaje de Troya ante el caudillo griego.

Y es aquí donde la película nos lleva a presenciar dos grandes hechos: el momento en el cual, en primer lugar, está naciendo el Estado entre los griegos, situación representada por la transición entre el jefe del clan que evocan personajes como Odiseo, y el soberano, personificado por Menelao. Un nacimiento del Estado como máquina capaz de imponerse políticamente ante sus súbditos, los antiguos miembros del clan.

Si Menelao es el nacimiento del Estado, Aquiles representa la transición entre el luchador que sólo sirve a la Areté de su clan, que sólo pretende combatir para obtener mejores posibilidades de subsistencia para los suyos, y el guerrero que en adelante se dedicará a ser instrumento de la guerra en el sentido que habrá de tener en Occidente: la imposición de la voluntad política del Estado. Por eso la lucha entre Aquiles y Menelao.

Aunque la película pretende que Aquiles sólo sirve a su propia gloria, para Homero el héroe está al servicio de la Areté y de su clan, mientras que el reto para Menelao es obligar al guerrero a servir al gobernante. Tal vez si Aquiles viviera hoy entre nosotros, cada una de sus furias tendría el nombre de “ruido de sables”.

En síntesis, más que el amor Troya representa el nacimiento del Estado y de su hija legítima, la guerra.

Un alto grado de organización

Ya en clase, alguna de nuestras compañeras nos hacía caer en cuenta del alto grado de organización que demandaba el sitio de Troya: el estado, el ejército, la confederación helénica, la ciudad, el amurallamiento de la urbe, las clases sociales, la religión, los sacerdotes y las vestales.

El estado, por ejemplo. Aunque parece en la cinta que es una autocracia, realmente estaba fundado tanto sobre hechos de fuerza como sobre construcciones de consenso entre los caudillos de cada clan y de cada gens. Consenso entre el gobernante y el ejército, por ejemplo, que durante toda la antigüedad va a poner y a quitar reyes y emperadores.

En el caso del ejército, la organización se ve, entre otras cosas, en una logística que demandaba un esfuerzo extenuante para los pueblos. O una batalla que si bien podía librarse a la antigua, como enfrentamiento entre dos combatientes en los que cada milicia se veía representada, también pasaba fácilmente al despliegue del combate en orden cerrado, que habría de ser la base de la gloria espartana y de las conquistas de Alejandro Magno y su falange macedónica.

Religión: el precio que pagó Menelao

Troya también nos presenta un conflicto de religiones. No puede olvidarse que antes de emprender la expedición, los dioses le habían negado el viento a los barcos griegos, y le exigieron a Menelao que sacrificara a su hija Ifigenia para henchir las velas de las naos. La vida de Ifigenia fue el precio que el rey tuvo que pagar para lograr que su expedición partiera.

La destrucción del templo de Apolo por Aquiles, al comenzar la narración, muestra la importancia de una afrenta religiosa para el desencadenamiento y la legitimación de la guerra: ahora ya no se trata sólo de devolver a Helena, ni de la seguridad detrás de las murallas, sino de la afrenta a lo sagrado que debe lavarse con sangre y que garantiza para Troya la bendición de los dioses.

En síntesis

Será la astucia de Ulises la que finalmente destruya la ciudad. Ante la imposibilidad de conquistar las murallas, Ulises idea la estratagema del caballo, que permite la entrada de su fuerza a Troya, mientras sus ciudadanmos creen que Menelao y sus huestes vuelven a su tierra.

La Iliada es una obra de una riqueza sin igual. Allí están muchos de los elementos que tendría después de la literatura, algunos de los cuales serán irrepetibles. Y allí está el testimonio de la época histórica en la que nacieron el estado y la guerra, sobre la base de un grado de organización social que engendraría la civilización en Occidente.